escudoAzuebar

foto de azuebarLos origenes de Azuébar, también conocido como Azuébar del Pino o Villa de Azuébar, se remontan a la Edad del Bronce. Prueba de ello son los yacimientos de la "Peña Ajuerá" o el del Pico Bellota. Posteriormente la zona fue ocupada en la época romana a la que pertenece la inscripción procedente de la villa localizada en los terreros de Zorrilla (actualmente empotrada en la fachada de la Iglesia). La actual configuración de la villa es de origen árabe. La localidad surgió en torno al castillo, que formaba parte del sistema defensivo de Segorbe. Tras la expulsión de su población morisca, que constituía la totalidad de los habitantes, el lugar fue poblado por 6 familias cuando Don José Folch de Cardona les otorgó (junto a las 39 familias llegadas a Soneja) la carta de población el 27 de noviembre de 1609, en el lugar de Soneja.

Castillo de Azuebar

Este castillo, que formaba parte del sistema defensivo de la cercana localidad de Segorbe se encuentra hoy en estado de ruina, aunque aún se conservan importantes restos de su muralla, la parte inferior de la torre mayor, restos de diversas torres y un aljibe.

Lugares de Interes

• Iglesia Parroquial de San Mateo. Presenta planta de una nave con capillas laterales, decorada con estucos y pinturas murales con temas del academicismo valenciano. El exterior está labrado en sillería y mampostería. También presenta un antiguo reloj de sol, visible en la imagen de la fachada.

•Hornos de Mercurio. Hornos de mercurio del Barranco Bellota, muestra de la tradición minera de la población.

• Casa Mosquera. Es una gran masía rural que data de 1861, se ubica en el precioso paraje del mismo nombre, junto a la fuente.

Patrimonio Natural

Uno de los principales atractivos naturales de la población es su red de pistas y senderos, muchos de ellos antiguos caminos muleros y vecinales, algunos con tramos empedrados, que se concentran especialmente en la mitad septentrional del término municipal, donde existen interesantes masas forestales mixtas de alcornoque (Quercus suber) y pino rodeno (Pinus pinaster) y se concentran los montes de mayores alturas.

Beberse Azuebar

A pequeños sorbos o sin límite de consumo, Azuébar sienta bien. Se saborea en sus calles, entre los dinteles de sus puertas o a la orilla de los barrancos, una cálida vida interna apenas disimulada por la tranquilidad de su situación a los pies de la imponente Sierra de Espadán en el Alto Palancia. Miel, almendras, corcho o aceite son los sabores y olores de una Azuébar regada con el agua de la Fuente del Sas, hasta hace poco embotellada por Aguas de Azuébar cuya planta de envasado está situada entre las calles del pueblo, como un edificio más. La Peña Ajuerá, el río subterráneo de la sima de Els Posos, con impresionantes formaciones calcáreas, o el paraje de Mosquera conforman un interesante triángulo natural para visitar. Mosquera que debe su nombre a una ruinosa casa que encontraremos en nuestro camino, y el valle de La Falaguera ofrecen al visitante senderos que discurren entre un frondoso paisaje de alcornoques, encinas y almendros que lo visten de flores en primavera. El otoño, sin embargo, cubre de rojo los troncos de los alcornoques, desvestidos de su protector traje de corcho. Junto a sus costumbres, parajes y monumentos, el mejor patrimonio de Azuébar son sus gentes, sus voces en las calles, sus bicicletas rodando impulsadas por la emoción sin tregua de los más pequeños. El parque a la entrada de la población sirve de punto de encuentro entre vecinos y recién llegados. Una pequeña indicación nos adentra hacia las angostas calles centrales, encaladas sus casas, que mantienen la esencia del interior de nuestras tierras. A través de las rendijas de las ventanas, no será extraño percibir el rico aroma a olla, guisado con tanda o a conejo en salsa, platos que podremos degustar, junto a su riquísima repostería casera: buñuelos, llamados jocosamente pedos de fraile, las orelletes típicas de la zona o los borregos, buñuelos de higo. Probarlos, tras beber los encantos de esta villa centenaria, sería una deliciosa manera de comerse Azuébar en las tardes de primavera.

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